La pregunta que hace todo el mundo es si esto sustituye a la recepcionista. No. Está diseñado justo al revés.
El teléfono suena en recepción, como siempre. Si tu equipo lo coge, el asistente no llega a entrar y esa llamada no cuenta para tu plan.
El asistente entra solo en dos casos: cuando nadie ha contestado en cuatro tonos, o cuando la línea está ocupada porque ya se está atendiendo otra llamada. Los dos son configurables.
Dicho de otro modo: atiende exactamente las llamadas que hoy se pierden, ni una más.
Atiende el cien por cien. Tardes, noches, fines de semana, festivos y agosto. Da citas igual que en horario, porque consulta la misma agenda.
Si surge algo que requiere una persona, toma el aviso y lo deja el primero de la mañana siguiente.
No transfiere una llamada en frío. Cuando el asistente pasa a recepción, la llamada llega con el contexto ya resuelto: quién llama, verificado, y qué necesita. Tu recepcionista se ahorra los primeros treinta segundos de cada llamada.
Se transfiere siempre que el paciente lo pida, ante cualquier contenido clínico, ante una reclamación, cuando se habla de presupuestos, y cuando el asistente lleva tres turnos sin entenderse con el paciente.
Tarifa plana. Ningún coste por minuto y ninguna factura sorpresa. Si tu clínica supera el volumen de su plan de forma sostenida, te avisamos al llegar al 80 % y te proponemos el plan superior, con efecto el mes siguiente. Nunca a mitad de mes y nunca con carácter retroactivo.
Treinta días con tu agenda de verdad, y decides con el informe delante.
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